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¿Conoces la Hermandad de Jesús Caído de Córdoba?

Tenemos que remontarnos a los últimos lustros del s. XVII para encontrar los primeros antecedentes de la Hermandad. La imagen de Jesús Caído era fervorosamente adorada por los fieles que atravesaban la muralla para dirigirse al convento de los Carmelitas. La devoción al Nazareno caído viene promocionada por la orden carmelitana y culmina, en el caso de Córdoba, con la donación de esta imagen por parte del canónigo catedralicio Francisco Bañuelos y Murillo hacia 1676 y que fue colocada en la última capilla a la izquierda de la Iglesia.

Hábito de Nazareno de la Hermandad y paso de Palio al fondo



La fundación de la Cofradía acontece en 1765. Dado el fervor hacia la imagen de Jesús, el prior de la comunidad carmelita, Fray Andrés de Santa María, impulsa la formación de la Hermandad, cuyo primer hermano mayor sería José Julián Vázquez, como consta en la inscripción de la demanda de plata, la pieza más antigua conservada por la Hermandad.

En un principio, se conoce a la imagen como Jesús Nazareno y no será hasta 1736 cuando tome su actual advocación. En 1732 ya se había comenzado la construcción de la actual capilla, colocándose la imagen del Caído en 1736.

La imagen ha sido restaurada en dos ocasiones conocidas: una en 1898 por Rafael Jiménez y otra en 1979 por el tallista cordobés Miguel Arjona.

Los enseres propios de la imagen son dos coronas, así como potencias y túnicas.

La corona en plata dorada es una pieza antigua que data de 1898, su autor fue Ángel Barbudo y se utiliza en la procesión del Jueves Santo u otros actos de culto.

Antigua túnica de Jesús Caído - Foto Archivo Hermandad

La túnica antigua de Jesús Caído se confeccionó en el año 1884 en Barcelona. Fue encargada por el hermano mayor de entonces, el afamado torero Rafael Molina "Lagartijo", en agradecimiento por salir ileso de una cogida en ese año. Esta es una de las piezas más valiosas y antiguas de la Cofradía, que hubo de ser restaurada en los años cuarenta y en 1985 en el Convento del Císter. Actualmente queda en la exposición de la Hermandad para evitar el deterioro inherente al paso de los años.

NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR EN SU SOLEDAD

La Señora de San Cayetano no tiene una autoría exacta, ni tampoco una fecha tan delimitada como la imagen del Caído. Se supone su autoría en torno al s. XVIII, dado que llega al Convento entre 1736 y 1739, de autor anónimo. Su primera advocación fue la de Virgen de los Dolores, pasando a llamarse posteriormente del Mayor Dolor y, ya en el s. XX, opr influencia de la Marquesa de la Mota del Trejo y en honor a su nombre, adoptó el nombre completo de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad. No se encuadra la Imagen dentro de la estética granadina, pero tampoco cabe afirmar su adscripción al barroco sevillano, al tener rasgos más propios del clasicismo.

Fue restaurada en el XIX por José Saló y en 1989 por Miguel Arjona. Presenta una expresión de profunda tristeza, con una nariz acusada y boca pequeña, asimismo las cejas las muestra largas y rectilíneas, lo que dota al conjunto de una serenidad que transmite su hondo pesar sin aspavientos expresivos.

Foto Manto Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad - Archivo Hermandad

La Virgen cuenta con una valiosa saya de terciopelo bordada en oro, confeccionada por las monjas del Convento de Santa Isabel de los Ángeles en 1924, al igual que el manto procesional, el cual sigue el mismo modelo de finos tallos en su ornamentación vegetal. En 1984 las religiosas del Císter resturaron la saya y Rafael Carmona volvió a hacerlo en 2005. Por su parte, el manto fue restaurado en 1948, 1957 y 1985, pasando el bordado a nuevo terciopelo.

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BOLSA CARIDAD HDAD. JESÚS PRESO Y ESPERANZA