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¿Cuánto le costaría a una cofradía quedarse en la Catedral en la Semana Santa 2014?

Dada la convulsa meteorología de las últimas Semanas Santas, el que una hermandad haya tenido que buscar refugio por la lluvia, ha estado a la orden del día. En otros templos. En la Catedral. Sin embargo, no son muchas las que han querido dilatar la situación y en cambio han optado por volver apresuradamente a su sede, aún sin plenas garantías de no recibir un chaparrón por el camino.
 
Hay quien piensa que este tipo de episodios, así como los traslados, suponen un desembolso importante para las corporaciones. Incluso que la Catedral percibe una retribución, a modo de alquiler, por el tiempo en que las hermandades permanecen al abrigo de sus altos muros. Veremos cuánto hay de cierto en ambas afirmaciones.

El Canon No se cobra ningún canon ni nada por el estilo. Cuando una hermandad se ve sorprendida por la lluvia, el templo cede su techo sin ningún tipo de contraprestación, afirman fuentes catedralicias. «Hay que erradicar este rumor. La Catedral entiende su esencia de Iglesia metropolitana y como tal acoge eventos relacionados con las cofradías, máxime cuando de ello depende que se resguarden personas y patrimonio. Pero ni de lejos se lucra con ello», concluyen, rotundos.

Distinto es el caso de las efemérides o cultos extraordinarios. En tales circunstancias lo único que se intenta es buscar una hora y una fecha en la que se trastoque lo mínimo el horario de cultos y de visitas turísticas.

Hay gastos, sí, pero derivados de las subcontratas que realiza el templo metropolitano. Es decir, si se necesitan azafatas de organización, servicio de limpieza extra, alquiler y colocación de sillas… La Catedral es celosa de dejar entrar personal ajeno, de ahí que ofrezca estos servicios de terceros «con unas tarifas similares a las de contratación directa», comenta Carlos de Paz, Teniente Hermano Mayor de los Gitanos. «En caso de que la hermandad no cuente con un Seguro de Responsabilidad Civil, la Catedral se ofrece como intermediaria de la contratación», concluye.

¿Y la seguridad? El templo cuenta con su propio servicio de vigilancia, que se hace extensible al cuidado de los pasos refugiados sin coste alguno. Si ya se busca una atención muy concreta, de algún elemento que venga dañado, o situaciones más delicadas, sí que habría que destinar personal extra.
En resumen, la Catedral cede gratuitamente el emplazamiento. Los gastos derivados de esos actos extraordinarios los debe asumir, lógicamente, la corporación que los organiza.

En el caso de los traslados los montantes tampoco varían. A priori, los gastos que se antojan serían los relativos a la cera y a las flores. Sin embargo, los cirios de la Estación de Penitencia se reutilizan. Al tratarse de un cortejo simbólico, de acompañamiento, el número de hermanos se ve reducido drásticamente, por lo que se escogerían las piezas de cera menos desgastadas. A menudo en estos itinerarios de vuelta suelen producirse por la mañana, por lo que es probable que esos cirios ni se vuelvan a encender.

En el caso del exorno floral tampoco hay desembolso. Tendrían que pasar varios días para que las flores se marchitasen, lapso que normalmente no suele producirse entre el día oficial y el del traslado.

En cuanto a la música, no es desconocido que, por orden arzobispal, este tipo de eventos deben realizarse sin banda, pues ya no se consideran Estaciones de Penitencia.

Con todo ello solo cabe pensar que, si las hermandades deciden evitar el refugio y volver lo antes posible, lo hacen por llegar cuanto antes a su sede y mantener bajo control el amplio patrimonio humano que manejan. En ningún caso la razón se fundamenta en lo monetario.

Noticia: Pasión en Sevilla

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